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Avances de la Reforma Universitaria MINEDU

jueves, 25 de febrero de 2016

Ministro Saavedra Plantea convertir reforma universitaria en política de Estado a favor de la calidad educativa

El Ministro de Educación, Jaime Saavedra Chanduví, insistió hoy en la importancia de continuar el proceso de la reforma universitaria para reafirmarla como una política de Estado que comprometa a todos los peruanos a contribuir en la mejora de la calidad educativa, formando ciudadanos involucrados con el desarrollo del Perú.

Así lo señaló en el Salón de Grados de La Casona de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos donde presentó un balance de los avances y desafíos de la reforma, subrayando que esta implica seguir promoviendo la investigación y la innovación tomando en cuenta la demanda del mercado y las necesidades del Estado.

Avances de la Reforma Universitaria MINEDU

Allí el rector de la Universidad Nacional San Cristóbal de Huamanga, Homero Ango, anunció la formación de la Asociación Nacional de Universidades Públicas (ANUP) con el objetivo de generar un espacio de diálogo que aporte a la reforma y facilite las coordinaciones con el Estado, sus pares privadas y otras organizaciones civiles.

El Dr. Ango añadió que la ANUP permitirá analizar procesos de financiamiento, homologación y otros aspectos que formen parte de la agenda universitaria. Saavedra respaldó la iniciativa señalando que el proceso de reforma es complejo y complicado. “Ahora hay universidades dispuestas a rendir cuentas a la sociedad, porque son conscientes del rol de formar profesionales líderes”, agregó.

Destacó que la autonomía universitaria está plenamente garantizada y que junto al rol rector del Estado, promueven un verdadero sistema universitario de calidad que tiene objetivos comunes para todos los actores involucrados.

La Dra. Antonia Castro Rodríguez, rectora de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, acotó que el Estado y las universidades públicas buscarán mejorar la calidad educativa y desarrollar un nuevo perfil para el estudiante y egresado universitario, acorde con las necesidades y retos del país.

La ANUP estará formada además por la Universidad San Antonio Abad de Cusco, cuyo rector es Baltazar Cáceres Huambo; la Universidad de Huancavelica (Nicasio Valencia Mamani); Universidad de Arequipa (Rohel Sánchez Sánchez); Universidad Nacional de Ingeniería (Jorge Alva Hurtado); Universidad de San Marcos (Antonia Castro Rodríguez); Universidad la Agraria La Molina (Enrique Flores Mariazza).

Igualmente, por la Universidad del Centro (Moisés Vásquez Caicedo Ayras); Universidad del Callao (Baldo Andrés Olivares Choque); Universidad del Altiplano (Pórfirio Enríquez Salas); Universidad Jorge Basadre de Tacna (Adilio Portella Valverde); Universidad Nacional de Piura (César Reyes Peña);Universidad de Trujillo (Orlando Gonzáles Nieves); Universidad Daniel Alcides Carrión de Pasco (Felipe Yari Rupay) y Universidad Pedro Ruiz Gallo (Jorge Oliva Nuñez).

Asimismo, durante la ceremonia se suscribió un convenio de cooperación entre el Ministerio de Educación (Minedu) y el Alto Consejo para la Evaluación de Investigación y Enseñanza de Francia (HCERES), cuyo objetivo es contribuir al aseguramiento de la calidad de la educación superior universitaria a través del diseño, implementación y evaluación de acciones en conjunto.

Estuvieron presentes en la ceremonia el viceministro de Gestión Pedagógica, Flavio Figallo; el embajador de Francia, Fabrice Mauries; Patrick Bosdure, consejero de Cooperación y acción Cultural de la Embajada de Francia; Philippe Benassi, agregado francés de Cooperación Universitaria; Michel Cosnard, Presidente del Alto Consejo para la Evaluación de Investigación y Enseñanza de Francia; Samantha Lanaway Directora en Perú del British Council y Mercedes Arango Vásquez Oficial de Educación, Ciencia e Innovación de la Embajada Británica.

Fuente: MINEDU

Nueva universidad para un nuevo país

martes, 4 de febrero de 2014

Para construir ese modelo hay que invertir mucho dinero. El Estado lo puede hacer y el negocio será bueno para el país

- Por Manuel Burga, historiador / Sección opinión del Diario EL Peruano - Foto: La República

Algunos amigos me han sugerido que escriba un artículo titulado “Adiós a la Ley Universitaria 23733”, porque les parece que su vigencia pronto se extinguirá.

Desafortunadamente debo decirles que no podemos despedirnos de ella, sería demagógico e irreal decirle adiós porque, en lo esencial, las estructuras básicas de la universidad moderna, aquella que nació con el Reglamento General de Instrucción Pública de 1876, siguen muy vitales.

La autonomía, la meritocracia, el compromiso con la ciencia, la libertad de pensamiento, la formación de ciudadanos, el afán de descubrir el país y contribuir a su desarrollo, son principios liberales de esa época que siguen vigentes.

A ellos, la reforma de Córdoba agregó nuevos principios, como la democracia institucional, una mayor autonomía, el cogobierno, la lucha contra la desigualdad social, el impulso a la investigación, el interés en la construcción de una nación moderna, que los encontramos en la ley de 1983.



Todo ello lo hallamos en el dictamen que ingresará a debate en el pleno y por eso los congresistas deberían saber distinguir bien entre lo viejo bueno, perdurable y lo nuevo que se debería incorporar. El balance justo entre lo uno y lo otro debe permitir instaurar una nueva universidad que ayude a la construcción de un nuevo país.

Debemos reconocer que se ha avanzado en la elaboración de propuestas. La primera ha sido la construcción de un sentido común de que tenemos una universidad pública de baja calidad, politizada y muchas de ellas capturadas por grupos que medran en el poder.

Paralelamente, una universidad privada que se ha multiplicado anómalamente. Los criterios comerciales han primado, muchas son un buen negocio y para que lo sean los ingresos deben ser siempre mucho mayores que los gastos. El número de estudiantes es decisivo. Eso explica que Alas Peruanas tenga casi 70 mil estudiantes y la César Vallejo sea más grande que San Marcos.

Los dirigentes de la FIPES sostienen que ellos han creado más vacantes que las públicas en los últimos 10 años y han logrado cumplir con ese ideal de la Reforma de Córdoba. Pero esto no significa que tengamos una educación superior de calidad, porque al compararnos con las de América Latina nos encontramos en los últimos de la cola.

Esta situación hizo que la propuesta del congresista Vicente Zeballos de una moratoria temporal de creación de universidades se convirtiera en la Ley Nº 29971 que establece un plazo por cinco años, a contar desde el presente año.

En segundo lugar se ha pasado del diagnóstico a la propuesta de solución con el actual dictamen. En la exposición de motivos se presentan dos indicadores muy conocidos, el porcentaje de doctores en las universidades. San Marcos tiene un 20%, la PUCP un 30%; si miramos otras públicas y otras privadas, estos porcentajes son verdaderamente de escándalo.

Otro indicador es la estabilidad laboral, el nombramiento de docentes. En San Marcos el 87% son nombrados, como una muestra exagerada del clientelismo. En la PUCP los nombrados alcanzan el 30%.

En la USMP el 95% y en Alas Peruanas el 98% son contratados, es decir profesores ‘golondrinos’ que trabajan a destajo (página 30 de la Exposición de Motivos del Dictamen).

Entonces, una buena universidad debería tener un 30% de docentes permanentes con el grado de doctor, como en el caso de la PUCP. Al mismo tiempo, un 30% debería ser nombrado, lo que permitiría a los docentes desarrollar una carrera, investigando, publicando y con un alto rendimiento en las aulas.

La única manera de mantenerse en la universidad, de acuerdo a ley, es acumulando méritos y actualizándose.

Así de simple es el modelo que la nueva ley universitaria podría construir, con estos porcentajes que son verdaderamente modestos si los comparamos con los de universidades del hemisferio norte o con las brasileñas y también con nuestra propia historia del siglo pasado.

Pero para construir esos modelos hay que invertir mucho dinero. El Estado lo puede hacer y el negocio será bueno para el país, ya no para los empresarios, también lo será para los docentes que entregan su vida a una misión y para los alumnos que podrán ser profesionales o investigadores de primer nivel. Esa universidad ayudará a construir un nuevo país.