- ¿Cupos o Examen de Ingreso?
(Antonio Fratamico). Ante la decisión de tratar el ingreso a las universidades públicas del país y debatir si éste debe ser por cupos o mediante un sistema de exámenes de ingreso, plantearemos ahora las diferentes partes, sus argumentos y sus críticas.
El problema de fondo se plantea desde el número de vacantes disponibles en las universidades públicas del país; y el Estado como actor que debe tomar decisiones acerca de la regulación del proceso selectivo de ingresantes.
De una u otra manera, cierta cantidad de personas queda excluida de los estudios superiores.
Ahora bien; en cuanto al ingreso a las universidades por un sistema de cupos, podemos decir que no se encuentra en funcionamiento hoy en día en nuestro país, dado que en las universidades públicas se acepta a todo aquel que decida inscribirse (solo es cuestión de observar la cantidad de alumnos que estudian en la UBA, que son aproximadamente unos trescientos mil). Pero, por otro lado, existen problemas con la cantidad de alumnos y la capacidad edilicia actual.

UBA. Estudiantes de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires (Foto: Ricky Esteves/Flickr).
Posicionándonos en defensa de esta modalidad de ingreso, podemos alegar que así estamos abriendo un canal democrático e igualitario de incorporación a estudios superiores a toda persona que tenga el deseo de hacerlo, variable que no incluye de por si tener los medios necesarios para ese acceso.
Pero, por otra parte, esta posición puede recibir la crítica de dejar excluida a un número de personas que poseen el mismo derecho a estudiar que las que lograron ingresar.
En cambio, parándonos en la vereda contraria, es decir, en la entrada a las universidades por un sistema de exámenes de ingreso, no existirían problemas en cuanto a la capacidad de recepción de personas.
Además, remitiéndonos solamente a la Universidad de Buenos Aires, el Ciclo Básico Común, más conocido como CBC, hace las veces de “examen de ingreso”, al comprobar que el alumnado posee las capacidades básicas para ingresar a la cursada regular de la carrera elegida.
Defendiendo esta modalidad de ingreso, podemos argumentar que se selecciona así a las personas con las capacidades necesarias para desarrollarse como estudiantes.
Este pensamiento se justifica invocando la necesidad de conocimientos mínimos sobre el entorno general y los puntos clave del estudio superior seleccionado. Además, su defensa se basa también en la predicción del posible éxito futuro del alumnado.
En oposición a esta perspectiva, podemos encontrar gran cantidad de críticas. Entre ellas, se destaca la negación del libre ingreso a estudios superiores; la validez, objetividad y confiabilidad de las pruebas tomadas, que ponen en tela de juicio el igual tratamiento de los estudiantes sin depender de la formación previa.
Además, se podría decir que lo que se intenta no es buscar que el alumno sea suficientemente bueno, sino buscar que uno sea mejor que otro, haciendo de estos exámenes una competencia extrema que lleva al estudiante a presionarse a sí mismo, sin siquiera haber iniciado la vida académica universitaria.
Ante los argumentos dados, el pensamiento primero que toma luz es la necesidad de incrementar la acción del Estado Argentino en las universidades públicas, en la forma de mejora de las condiciones edilicias de las instituciones ya existentes y la construcción de nuevos establecimientos o casas de estudio para así ampliar la capacidad receptiva de estudiantes.
Si las universidades argentinas desbordan de personas deseosas de estudiar, se debe a que el nivel educativo ha crecido y el común de la gente siente la imperiosa necesidad de instruirse; y es justamente ese un derecho que todos poseemos, un derecho innegable; porque a mayor cantidad de personas capacitadas, mayor será el nivel de ocupación en el país, mayor será la igualdad en la sociedad argentina, mayor será la capacidad de las personas de opinar sobre temas que incluyen al común de la gente (La Res Pública), y mejor será el criterio de todos para tomar la decisión correcta a la hora del voto.
Fuente: La Res Pública