La educación como motor del desarrollo

martes, 29 de marzo de 2016

EXPRESO. Si he puesto al centro de mi campaña congresal la problemática de la educación y propongo la sustantiva mejora de su calidad es porque creo que esta es el motor del crecimiento económico. No se trata solamente de contar con ciudadanos bien educados lo que, per se, es un derecho constitucional, sino de comprender que el éxito de un proyecto nacional pasa necesariamente por la capacitación y competitividad del capital humano.

Es por eso que la educación es fundamental para alcanzar la igualdad de oportunidades porque solo con una formación de alto nivel podremos competir en el mercado laboral y mejorar la calidad de vida de nuestras familias. La educación también es básica para reducir la inseguridad que hoy es nuestro principal flagelo, a más educación, más valores, más oportunidades, menos frustración y menos delincuencia.

La educación, entonces, debe ser vista como la principal herramienta para el desarrollo, así lo entendieron los coreanos hace medio siglo y por esa razón hoy se encuentran entre las primeras economías del mundo. Alrededor de 1960, Corea del Sur era un país pobre que recién hacía 15 años se había independizado del colonialismo japonés.

Fue entonces que sus líderes comprendieron que para ser competitivos debían invertir en recursos humanos y tecnológicos, y pensaron en un crecimiento basado en el conocimiento, apoyado en la sustantiva mejora de la calidad de la educación. En tal sentido, se implementaron agresivas políticas de capacitación de los recursos humanos produciendo graduados altamente calificados e implementando una educación vocacional orientada a las necesidades empresariales e industriales. Según el “Perfil comercial de Corea del Sur”, publicado en 2011 por el CEI-RD, los coreanos avanzaron porque entendieron que el desarrollo económico está directamente asociado con la mejora del conocimiento de la fuerza laboral.

El desarrollo en el área de ciencia y tecnología es también fundamental para explicar el milagro coreano. Corea invirtió en importar capital humano foráneo especializado y, al mismo tiempo, en promover los esfuerzos internos en esta área. Para ello, la asociaron con las etapas de desarrollo del país: primero invirtieron en la infraestructura para crear tecnología y luego en el desarrollo tecnológico dirigido de acuerdo con los intereses y posibilidades coreanos.

En resumidas cuentas, en Corea la educación hizo la diferencia y si queremos un Perú realmente distinto para nuestros hijos debemos transitar por el mismo camino. La educación es la base, solo con ella alcanzaremos el desarrollo.

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